¡Suspire, suspire!
¡Suspire, suspire...!
El suspiro alivia emociones,
y relaja las tensiones,
expulsando aire viciado de los pulmones.
Suspiras, suspiras...
cuando no llega su llamada,
ni las llaves giran en la cerradura,
ni vuelve a buscarte su mirada.
Suspiro, suspiro...
y con el pecho
se me levanta el ánimo
tristón y maltrecho.
Suspirando a solas
es plegaria de amores
o recuerdo de sinsabores
que así se volatizan.
Suspirábamos en grupo
por el guaperas,
y luego porque nos daba pena
la que se llevó el premio.
Suspira por la copa el entregado,
y a su lado, el abstemio.
Es un hecho que hablamos
sin palabras
cuando suspiramos.
Más y más suspiros... en casa de Sindel


