martes, 4 de agosto de 2020

ESTE JUEVES, UN RELATO: EL PUEBLO DE LOS PLOP (3)




UN PLOP CURIOSO ME PREGUNTA POR MIS GAFAS

-¿Para qué llevas ojos móviles delante de tus ojuelos?

-Son ojos de quita y pon que mejoran el funcionamiento de mis ojuelos.

Los plop son muy miopes, así que este aprovechó para saltar al cristal de mis gafas para probar, pero no estuvo contento.

- Veo más borroso que antes. Eres una charlatana barata.

-Cada ojo se corrige por otras gafas. Yo veo mejor con estas que sin ellas.

Se me puso en la horquilla de la nariz y su cuerpo tapó gran parte de mi campo de visión.

-Jejeje, ¿qué tal?

Di un meneo a las gafas y lancé lejos a aquel plop adolescente y fresco. No lo he vuelto a ver.

Los plop tienen su lado rencoroso.

ESTE JUEVES, UN RELATO: EL PUEBLO DE LOS PLOP (2)






CUANDO DOS PLOP DE MEDIANO TAMAÑO QUISIERON SABER LA RAZÓN DE LOS RUIDOS QUE SALEN DE LA BOCA DE LOS HUMANOS

-¿Por qué sois tan ruidodos? Vuestras bocas emiten sonidos sin parar... Ni de noche os calláis y lo llamáis 'roncar'.

-No nos entendemos pensando las cosas. Tenemos que emitir sonidos para comunicarnos.

-¿Para eso expulsáis aire moviendo los bordes de vuestras bocas? ¡Qué poca finura! ¡Qué básicos! Y ¿todos lo hacéis de la misma manera?

-Según de dónde somos, varían los sonidos.

-Menos mal que también pensais. Muy lentamente por cierto, yo me aburro contigo...

Y ambos se deslizaron por el cristal de la ventana, arrrastrando plop pequeños y formando un charco gris en el suelo.

No son fáciles de contentar, los plop.

lunes, 3 de agosto de 2020

ESTE JUEVES, UN RELATO: EL PUEBLO DE LOS PLOP





CUANDO EL GRAN PLOP ME PREGUNTÓ POR EL USO DEL AGUA POR LOS HUMANOS

-Los humanos tienen agujeros en las paredes de sus casas por los cuales siempre que quieran salen chorros de agua. Esos agujeros están taponados por unos elementos llamados grifos y el agua sale cristalina y limpia; una vez utilizada se va por otro agujero y se tira al mar.

Me pareció una explicación bien pensada pero el gran plop no opinó así.

-Ploplopalapiplo, -retumbó telepáticamente su voz en mi cabeza.
-¡Qué despilfarro! Y los plops que viven en ese agua, serán transparentes, plops fantasma, jeje, no te creo ni una palabra.

Enfadado se tiró de cabeza al charco más próximo, color fango como el mismo, salpicándome de gotas marrones que  resultaron ser plopitos y tuve que lavar mi ropa tres veces. No son fáciles de convencer, los plop.

domingo, 2 de agosto de 2020

CONVOCATORIA DEL 6 DE AGOSTO: EL PUEBLO DE LOS PLOP






RELATOS PARA EL PUEBLO DE LOS PLOP

Conocí a los plop mientras veía llover en un gran parque. Me fijé en que cada vez que un goterón rompía la superficie de un charco, una burbuja opaca saltaba y los anillos concéntricos se abrían desde el punto de impacto hasta llegar a la orilla del charco donde desaparecían. Las burbujas sin embargo, pequeños taponcillos de consistencia maleable,  nadaban de un lado a otro sin atenerse a las leyes conocidas de la física, se reunían y separaban y pronto tuve la impresión de que me observaban igual que yo a ellos.

Y así era: los plop son una forma de vida perteneciente al ciclo del agua que solo existe mientras llueve, son muy curiosos y se comunican por telepatía. Preguntan por todo pero al darles explicaciones hay que ser muy básico ya que no saben absolutamente nada.

¡Os pido ayuda! Describid objetos y situaciones cotidianas de modo que un ser totalmente desconectado de nuestro modo de vida pueda hacerse una idea. Os doy unas sugerencias:

un botón y un ojal
un grifo de agua
la relación entre humanos y sus mascotas
unas gafas
el vino...

Sé que haréis las delicias del pueblo de los plop que no tiene memoria pero mucho interés y de paso dejaréis testimonios dignos de ser incluidos en una cápsula de tiempo para que quien habite nuestro planeta en el siglo XXX pueda imaginarse algo de nuestra cotidianidad.

Gracias en nombre de los plop y del futuro, también por no pasaros mucho de las 350 palabras,
un abrazo
Dorotea

P.D. Por si no me he explicado bien, subiré en los próximos días algún ejemplo.

¡Olé! Demiurgo, me has entendido mejor que yo a mí misma... Con tu permiso repito tu definición:

Me costó entenderte pero se trataría de lo cotidiano, visto desde el punto de vista de alguien extraño, como contarle que de que se trata. Seres extraños que podrían creer que los humanos son súbitos de sus mascotas.

miércoles, 22 de julio de 2020

EN UN LUGAR RECONDITO






EL SENDERO DE LA SOLEDAD

Nadie sabe quién puso las sillas que nadie usa. Solo las mariposas -atraidas por el olor de las hierbas que crecen alrededor- se balancean por los apoyabrazos, se resbalan y vuelven a posarse en sus bordes. El sol recalienta el plástico que se distiende con el calor y se encoge cuando cae la noche. Sus crujidos se mezclan con los alegres trinos de los pájaros y los sonidos de los árboles que crecen sin parar.

Sin embargo una tarde los mirlos salen espantados de los arbustos y se quejan como solo ellos saben hacerlo. Por el surco del sendero apenas visible en el suelo una pareja mayor se acerca a las sillas. Él tiene mala cara como si acabara de salir del hospital. Ella ha engordado durante los meses de su ausencia y le cuesta subir por el camino.

Renqueando llegan a la isla blanca donde aliviados toman asiento. Al rato, cuando ya respiran con normalidad, se miran. Y no han hablado todavía cuando el hombre rompe a llorar porque creía que no volvería a ver ese rincón, el paisaje verde, las hierbas. Ella le ofrece un pañuelito y su cara que lleva las huellas de incontables sonrisas se arruga un poco más.

No, esta tarde no hablarán. El silencio que aquí los envuelve es demasiado precioso: la ausencia de sirenas y altavoces, de gritos ajenos y del murmullo anónimo de las salas de espera ha dado paso a las llamadas de los mirlos que siguen alterados y solo se calmarán cuando la pareja cogida de las manos regrese al pueblo desandando el sendero de la soledad.



jueves, 9 de julio de 2020

SU CAMINO





SU CAMINO

Está sentado en un banco en todo lo alto de la colina. De respaldo tiene montañas  rocosas y azuladas, incluso con nieve en sus picos, a las que ya no subirá más por falta de aire.


Alrededor se extienden praderas verdes. De lejos se escuchan los cencerros de las vacas de la granja de su hermano y los ladridos del perro que las vigila mientras mira hacia arriba donde su dueño está cobijado a la sombra de un tilo al lado del sendero.

Desde el banco el camino de tierra baja en curvas.



-Idas y venidas, -piensa- nunca sabes qué te espera a la vuelta de la esquina.

Bajadas empinadas se alternan con trayectos sin desnivel y durante un trecho un arroyo acompaña alegremente el camino.



-Igual que la Mari, -le viene a la mente y se le humedecen los ojos al pensar en su mujer fallecida hace apenas un año- Siempre estuvo a mi lado y luego, en semanas, se fue como el arroyo que se seca en verano y desaparece y las flores con él.

Se limpia las lágrimas e intenta ver el final del camino que al pie de la colina desemboca en la carretera rural.



-¿El final o el comienzo? -se pregunta- Qué curioso que hacia abajo se va sin esfuerzo, por sí solo, como si el mismo tiempo tirase de uno, cuando la subida cada vez cuesta más.

El perro ladra desesperado y aulla. El granjero se pone de pie y va campo a través hacia la granja.

-Todavía siento la hierba en mi piel, sé por donde andar sin pisar ningún hoyo; nada se ha acabado. Mañana intentaré llegar hasta más arriba. El sendero es mío todavía.



viernes, 3 de julio de 2020

ESCALERAS DE MI VIDA





HISTORIAS DE LAS ESCALERAS DE MI VIDA


Un escalón de piedra en la penumbra que  baja al lavadero,
sumergiéndose en una densa burbuja de jabón y humedad.

Dos escalones de madera reseca llena de grietas
que hacen bailar motas de polvo apasionadas.

Tres escalones en curva pulidos como la seda
por doscientos años de roce de suelas.

Cuatro escalones combados y quejicas de madera negra
que tiemblan aunque nadie los use ya.

Cinco escalones de mármol blanco con vetas grises y rosas
invitando al vals de reyes y princesas.


Doscientos escalones de hierro forjado
que guían en espiral hasta lo más alto de la torre.


Sigan escalando con María José