viernes, 3 de julio de 2009

LAS HORAS



Las horas, esas de la noche y del día, las que no hacen avanzar ni el segundero, esas horas que salen de las fisuras del tiempo nacen y mueren entre el ‘apenas he empezado’ y el ‘ya acabé’. Durante un incierto espacio de tiempo te encandila la inspiración y la creatividad fluye; alguien te está dictando al oído y tú atiendes y escribes, pero cuando quieres llevarte el relato a tu terreno, enderezar la trama y justificar los cabos sueltos, los personajes mismos se oponen con toda la furia de su adolescencia. Se amotinan y si no te protegiera la barrera intertextual, te aniquilarían como a un capitán déspota cualquiera. Sin embargo, mientras no aprendan -ni aprendamos- a traspasar esa frontera de las tropecientas dimensiones, los personajes estarán limitados a rebelarse enredando y despreciando tu hilo conductor.
Si les vas a la zaga en lugar de pretender dirigirlos, te enteras de que la pareja de protagonistas se separa porque él ha dejado morir el canario de ella, olvidándolo en la azotea durante toda una tarde y bajo un sol de injusticia. Ella, despistada como siempre, amontona sus pertenencias en una maleta que no es suya, pero él prefiere no decir nada. El pobre, que -cuando no comete homicidios ornitológicos- es un soñador apocado, cree que si ella se lleva algo suyo, volverá cualquier día para traérselo, y entonces él tendrá preparada una cena íntima con velas y flores y un menú apabullante de tres platos cocinado por su hermana.
Mientras descorcha un rioja para llenar pesadas copas talladas, que tendrá que robar en la tienda de sus tíos, y se inventa un hermoso brindis, el objeto de sus fantasías ya ha salido por la puerta del patio, arrastrando la maleta que desde fábrica tiene una rueda aplastada, y cruza el aparcamiento. Bajo el brazo derecho sujeta la jaula con el canario muerto, apenas un suspiro de plumones amarillentos. El quejido del equipaje maltrecho va despertando a media comunidad, y los vecinos se asoman, preocupados por si unos gamberros se llevan el contenedor de basura para incendiarlo cómo pasó hace año y medio.
Él, sentado en un sofá virtual abrazándola a ella que, feliz y coqueta, se está riendo de sus ocurrencias, es de los pocos que no observan la calle. Y precisamente el que no se abra ni se oscurezca por su silueta la ventana grande del estudio que han compartido durante casi medio año, a ella le parece un detalle todavía más despreciable que el trato negligente a su mascota. En eso ha llegado al contenedor, abierto como siempre, y tira la jaula con el pájaro. Entre las bolsas de plástico acolchadas por desperdicios, el sonoro impacto que había anticipado se queda en un golpe apenas audible, por lo cual cierra la tapa con toda la violencia de la que es capaz y que, a juzgar por el crujido metálico, no es poca.
Los fisgones detrás de sus persianas levantadas a medias se van cansando porque no hay espectáculo: solo ven a una mujer joven, que podría ser la novia, hija o hermana de cualquiera, que se aleja por el callejón acarreando una maleta coja que raspa y raya el suelo. Antes de que desaparezca por la esquina, sin embargo, resurge el interés general: un coche se para junto a ella. No es la policía como la presidenta de la comunidad cree distinguir desde el ático forzando sus ojos miopes, sino que en el rato que pasó en el cuarto de baño intentando sin éxito revivir al pajarito desmayado, llamó a un amigo para que la recogiera.
Este, confuso y medio dormido, mete el equipaje en el maletero, y le ofrece unos pañuelos de papel. Pero ella no los quiere y cierra la puertezuela con un porrazo. Ha tomado una decisión importante: se irá a vivir con este tipo que todavía no lo sabe, como tampoco lo sabe la madre de él, con la que convive y que dos semanas después será trasladada por su hijo en ese mismo coche al adosado fuertemente hipotecado de una prima hermana, porque no podrá aguantar a la intrusa que dejará su trabajo y se pasará el día llorando en el sofá viendo todos los programas basura que ofrecen los 23 canales de la TDT, que no son pocos tampoco.
Entonces es cuando suena la alarma del móvil porque es hora de recoger a unos o a otros, urge empezar con la preparación de la comida, o debes salir con prisas porque has quedado y te fastidia llegar tarde. Pero no temas: cuando vuelvas a trabajar el relato, los personajes ya se habrán acostumbrado a sus roles y serán más dóciles, así que no todo está perdido mientras haya horas que asomen entre las rendijas de las demás.

17 comentarios:

  1. Curioso y sorprendente relato. Los personajes amotinados siempre me han gustado, las derivas sin norte tienen su encanto.
    Magnífico relato.
    Un saludo

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  2. Ay Dorotea! A mi los personajes y las letras se me amotinan todo el tiempo! Y si pasan las horas peor, se van y no vuelven; tengo que atraparlos cuanto antes y darles vida en el papel o en la pantalla ...
    Me quedé con ganas de saber como termina la historia, ella vuelve a devolverle la valija como el supuso? O se queda para siempre con el tipo del auto?
    Lo contaste excelente como siempre, tu estilo es inconfundible (esto es para que sepas que te voy a descubrir enseguida el sábado que viene jajajajajaj)
    besos

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  4. Aunque en esta historia, tu personaje se desliza por un hilo inexorable, domina bien el potro. Nosotros tus lectores esperamos ese gesto tuyo, impaciente de amazona.

    Esta muy bien, no obstante eso de que los personajes se hayan rebelado.
    Buena trama.
    Un saludo,
    Tèsalo.

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  5. Despótica escritora, somos al escribir, amos y señores, matamos canarios, separamos parejas, ponemos maletas que no funcionan, vemos el futuro y adivinamos las horas. Así somos, aunque los personajes hagan huelga, a veces. Al final vences, Dorotea, te impones, escritora.
    Relato que cautiva y que se ve desde la prespectiva del sufrido/a personaje, indefenso/a, tus los dominas, también se te ve a tí. Felicidades, Doro, bsito, natalí

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  6. Es verdad que a veces los personajes se revelan porque el camino trazado no es el mejor, y se quedan en el armario hasta que ellos mismos se deciden a salir y resolver la situación.
    Estupendo relato

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  7. Precioso relato. Eso de que las musas vayan por un lado y los personajes se rebelen siempre trae consigo una historia sorprendente y espectacular.
    Un beso de Mar

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  8. Querida Dorotea, mi protectora (jajaj) eres hábil para escribir de todo y en varios idiomas, Dominas las palabras, cómo no dominar los personajes? En tus manos y a tu ritmo, se van docilmente adecuando a tus veladas o manifiestas intenciones. Eso es maravilloso: por un momento moves los hilos y por otro, te demuestran ellos que existen, tienen vida, y porque te tienen aprecio, vuelven a ser arcilla en tus manos...
    Estoy dentro de los que te admiran como persona y como escritora, es decir: por lo bien que aprovechas tus horas!!!!

    besotes

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  9. Buen relato, como siempre.
    Besotes.Paola.

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  10. jejejeje...siempre resulta poco el tiempo cuando acabamos de encontrar el hilo de la trama y debemos dejarla por la urgencia de la vida y sus rutinas! jejejee.
    En mi caso, suelo estar más predispuesta cuando el cansancio o el "embotamiento" mañanero aún persiste y las palabras fluyen sin filtros ni apuros.

    Un abrazo, desde el bus de este sábado!

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  11. Le comentaba a Paola, que anoche aparecieron unos versos para escribirle a mi padre, y por no levantarme a copiarlos, se fugaron, solo me quedo una vaga idea.
    A ellos se les ocurre aparecen en cualquier momento y en la forma menos esperada.

    Por suerte los tuyos estarán más dóciles, por que los míos se revelan de continuo.

    Saludos.

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  12. La rebelión de las letrs!!! Que imaginación!, eso es fantástico.
    Pero lo que no saben ellas es que ahí estás tu, para poner orden, para concretar, para harmonizar.
    Un relato muy imaginativo.
    Un besito

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  13. Pues sí, Dorotea, es lo que tienen los personajes. Tú los sacas a la luz y luego ellos hacen lo que les da la real gana :)
    Un relato estupendo, Dorotea, me ha encantado. Espero que lo retomes y que tus protagonistas sigan viviendo hermosas aventuras, con tu permiso, o sin él.

    Un abraz0

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  14. Esas entrehoras de desbordante imaginación, con el relato por desbastar, en la que cabe todo, un nuevo inicio o un nuevo final, algunas cosas se recolocan de nuevo, se altera el orden, por que así esta mejor, ...o quizás no.

    Entrehoras fértiles, creando espectativas, bloques de minutos arrancados a la hora convencional, contenido sedimentado en el fondo de una hora de hace horas a falta del subrrayado final.

    Buen boceto de la realidad de escribir, con historia casi completa incluida.

    Besos

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  15. Gracias a todos los que no se asustaron de la extensión del texto. No es que se me fuera la mano, fueron ellos los que me arrastraron exigiendo que contara detalles y amenazando con una huelga indefinida si no obedecía. Dada la buena acogida vuestra, quizás les dedique a los personajes un relato con el título "La maleta coja". (Creo que el calor me afecta, me tomaré algo fresquito).

    Un beso.

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  16. sencillamente...repit0, sencillamente muy buen0, d0r0tea...destac0 s0bre t0d0 la idea, n0 piens0 pararme a decirte l0 que ...sencillamente muy buen0...
    per0 si, si me par0...
    mira. d0r0tea, me encanta cuand0 l0s pers0najes vuela n libres de mis d0mi0s d epluma 0 de teclad0 0 de man0...me encanta...sabes, es c0m0 si la libertad que ...la c0nfianza que adquieren ante mi b0li, les c0ncediara vida pr0pia...y es0 me encanta...
    pues l0 0tr0 es un f0rza ient0 terrebilisim0000...c0n el cual se puede ...ay, que t0das las criaturas de di0s,aunque el di0s sea un escrit0r sean libres, d0r0tea¡¡
    gracias

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  17. Ay Dorotea y su rebelión de personajes....con ellos y contigo me hubiese gustado tomar ese cafe...pero hata anoche que volvi a Sevilla, no vi tu telefono.
    Otra vez será.
    Un abrazo.

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