viernes, 12 de octubre de 2018

EL FINAL DEL VERANO




        Dorotea Fulde Benke, El Final del verano, 2016, ceras de óleo

EL FINAL DEL VERANO

El último día del verano empezó a llover. Era el momento de la despedida general y las gotas cayeron sobre manos estrechadas, abrazos y maletas; se mojaron teléfonos móviles y portátiles y la ropa transparente se traslucía sobre piel morena.

Ya se iban a marchar los amigos del padre, los primos recién casados y también los vecinos del 3A, cuando mi madre dijo: "Meteros todos al porche. ¡Vamos a despedir al verano con un almuerzo ligerito!"

Los adultos se sentaron en sillas y taburetes, sillones y sofás. Los chicos se acoplaron en la baranda y los escalones. Mi madre y yo sacamos primero un regimento de vasitos de gazpacho que ella había preparado y luego una legión de hamburguesitas con sus servilletas de papel. Al rato todos estábamos comiendo  en silencio, mientras la lluvia tamborileaba sobre el techo de uralita. A lo lejos sobre el mar iban rajándose las nubes y un trozo de cielo azul asomó como si fuera un mantel.

Sonó una guitarra. El primo recién casado había sacado su instrumento y tocó una rumba flamenca marcando el ritmo con los nudillos. Pronto se arrancó a bailar su mujer, luego la vecina del 3A y al final mi madre meneando una bayeta de cocina. También los chicos se lanzaron, los mayores daban palmadas y ante ese jaleo se echaron a volar las gaviotas que siempre rodeaban la casa y descansaban en las dunas.

Aquel día no se marchó nadie. Pasamos horas y horas en la playa; mi madre fue al pueblo a comprar y antes del anochecer  montamos una enorme barbacoa seguida de más música y baile. A medida que la gente se iba a dormir, dijeron adiós a todo el mundo y por la mañana la casa se quedó vacía y tranquila. Definitivamente el verano se había acabado.


sábado, 29 de septiembre de 2018

LA LÍNEA 20 CON ESTANCIA EN EL HOSPITAL





"Pero una vez que lo obtuvo, ella no se conformó con la simple respuesta afirmativa."
EL AMOR EN TIEMPOS DEL CÓLERA
Gabriel García Márquez

LA INCRÉDULA

Volvió a insistir, pidió una segunda opinión y luego una tercera. Sus brazos se llenaron de picotazos, su piel se resintió de ser frotada con tantos algodones embebidos en alcohol, incluso los esparatrapos hipoalérgicos terminaron por provocarle  excemas y rojeces.

Cuestionó los resultados, contrastó porcentajes y sintió como la desconfianza la invadía una y otra vez con náuseas y escalofríos. Mientras,  pasaron los días y las semanas. Debido a sus ataques de pánico comía sin ton ni son y empezó a engordar...

Cuando se cumplieron tres trimestres desde los primeros síntomas, su marido se había fugado con una dentista delgadísima y ella se puso de parto en el ascensor de la casa porque nunca se había creído que en lugar de una rarísima enfermedad que le hinchaba el vientre, estaba embarazada de gemelos a los que en el bautizo pondría de nombres "Quizás" y "Probable"...


  1. El vodevil de historias gira en el blog de Mag y la otra parte de la inspiración vino de Rhodea.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Convocatoria del 20 de septiembre 2018: LA NATURALEZA QUE MÁS ME IMPRESIONA..








LA NATURALEZA
         QUE MÁS ME
                               IMPRESIONA

Os voy a sugerir un tema que para mí lo es todo: LA NATURALEZA con el subtítulo QUE MÁS ME IMPRESIONA.

 Puede ser una fuente cristalina, nubes que presagian tormenta, flores con su belleza pasajera, el olor de la hierba recién cortada... siempre que sea un fenómeno natural que os haga vibrar. Árboles, hojas, frutos; paisajes con y sin animales, lo que queráis pero que tenga una estrecha relación con la naturaleza y una importancia especial para vosotros.

bip, bip... 350 palabras, con entrega de jueves a sábado... bip, bip.

Disfrutemos todos de la percepción de la naturaleza que tienen los demás. Os espero!



Pasen, amigos, pasen al Parque Natural de los Jueveros:









  














  YESSY KAN



  ROXANA




 



Fin de convocatoria del 20 de Septiembre

Gracias por vuestras perspectivas de la naturaleza. Disculpad que yo misma no participara. Compuse un texto sobre el ciclo de la vida pero un mal genio informático se lo tragó y no acerté a reescribirlo. 
Un abrazo circular, reikiano y de corazón.
¡Hasta otro momento!
DOROTEA






miércoles, 12 de septiembre de 2018

XENOFOBIA



XENOFOBIA

La xenofobia y el racismo son trastornos mentales contra los que los niños están inmunes desde su nacimiento... hasta que comience su educación.

Sigan leyendo en el blog de Divagaciones Nocturnas.


jueves, 23 de agosto de 2018

LA CORBATA




LA CORBATA

Hacía ya bastante tiempo desde la desaparición de mi marido durante un viaje de negocios al Yemen, cuando el hotel donde se había alojado me envió su maleta. Un servicio de transportes me la trajo y la arrinconé durante unas semanas, pero mi casa era tan pequeña que la veía a todas horas y también tropezaba con ella.

Una noche a la hora de acostarme, subi la maleta a la cama y la abrí. Observé el interior y me quedé helada: reconocí su ropa, camisetas y camisas, un par de pantalones, calzoncillos...  ¡todo impecablemente doblado! Ni yo misma en los primeros tiempos de nuestra convivencia lo hubiese colocado con tanta perfección. Y ¿él, siempre tan despistado y caótico, que solía aplastar  la ropa en el fondo de la maleta tirando sus zapatos encima? Era imposible que lo hubiese hecho él.

Levanté con mucho cuidado una por una  las prendas como si fueran de cristal y se pudieran romper. En un recoveco de la maleta toqué una bolita de tela, suave y  arrugada. Era el pañuelo que hacía juego con la única corbata que él tenía, un regalo mio de cuando éramos novios. ¿Y la corbata? Repasé todo sin encontrarla. Al final cerré la maleta y la puse al lado de la ventana sin querer pensar más en mis sospechas ni saber qué hacer con ella.

Incluso con la luz apagada mi cabeza seguía dando vueltas: la policía hubiese dejado una nota al ordenar la maleta, el gerente del hotel, una tarjeta de visita, ¿entonces...? tenía que haber alguien con quien él tenía la suficiente confianza como para que le preparase la maleta. Una mujer, ¡otra mujer!, a pesar de haberme prometido que ya no... que nunca más...

Cuando escuché un ruido difuso me incorporé en la cama. No estaba sola en el dormitorio. De repente una mano de hombre que olía a tabaco cubrió mi boca y una tela sedosa presionó mi garganta.

"Acaba ya", dijo desde los pies de la cama la voz de mi marido que nunca había fumado. "Me estoy poniendo..."


Sigan revolviendo pañuelos y corbatas en casa de Rhodea



miércoles, 15 de agosto de 2018

ÁNGELES PÁJARO





ÁNGELES PÁJARO

Entre la hojarasca del otoño nació una criatura que era medio pájaro. Carecía de casi todo, apenas se movía y solo con ayuda del viento, que de lejos traía una melodía, podía volar en espiral hacia arriba para descender planeando. Así consiguió llegar a un claro del bosque donde en una vieja casa vivía un violonista, y se posó en el umbral de la puerta que al atardecer se abriría. Con el mismo arco de su instrumento, el músico recogió al medio pájaro y lo acostó en una cuna de madera donde ya había dos docenas o más.

Por las mañanas los alimentaba con Mozart y Corelli, a media tarde, tocaba Paganini, y cuando el día se iba, Schumann y Haydn... Y los medio pájaros crecieron, hicieron amistad entre ellos y formaron pareja a medida que se convirtieron en pequeños ángeles rollizos y guapetes.

En Nochevieja llegó su gran momento: el violonista abrió la puerta y los ángeles, adornados de escarcha, salieron al mundo para cumplir sus tareas.

Sigan viajando por el mundo visual de Mónica

viernes, 10 de agosto de 2018

TATUAJES



Ocho sobrinos, todos varones,
tenía Tomás para repartir sus doblones,
Sorprendedme, dijo, aburridos macacos,
Si no lo dejo todo a un Hotel para Gatos...

Nicolás se tatuó una cara sonriente
en un lugar inocente,
o sea, en el codo derecho.
Al día siguiente le dijo el pariente
que no estaba bien hecho,
que parecía la difunta tía Susana
con resaca y migraña

Entonces se puso una cara de enfado
justo en el codo del otro lado
pero el tío Tomás se burló del dibujo
y dijo: Vaya, mofeta de lujo.

Nicolás se gastó su sueldo y más
a ver si convencía al tío Tomás
con calaveras y horrores
y mujeres a cuatro colores
abrazadas y entrelazadas,
trepando por su espalda,
bajando por su pecho.
Huyendo del tigre del muslo derecho
brincaban gacelas por su pelvis,
en un glúteo, el retrato de Elvis
con letras griegas enfrente,
en cada tobillo, una serpiente...

Mas nada parecía impresionar a Tomás
y no le quedaba piel blanca a Nicolás.
Del disgusto el sobrino empezó a comer,
engordaba y engordaba casi se podía ver
como se hinchaba y los tatuajes se unían
personajes bajaban y pliegues subían
formando monstruos y dragones,
paisajes de campo y nubarones.

Tampoco los demás sobrinos acertaron
con el tío Tomás que despreciaba
todo lo que a él se le dedicara.

Pasó el tiempo y Tomás murió,
bajó al infierno o al cielo subió,
su testamento los herederos buscaron
pero nada de nada en casa encontraron.

Ni joyas tampoco ni billetes ni oro
dos perros desdentados y en una jaula, un loro,
con un papel arrugado donde ponía:
No supe qué hacer, me lo gasté en vida...