viernes, 22 de junio de 2018

Este jueves, un relato: DULCE VENGANZA




DULCE VENGANZA

El auténtico protagonista del partido, el cuero pataleado, ese balón de piel cosida da volteretas por el campo. Apenas se escapa de un puntapie cuando otro zapato lo alcanza y lo hace rebotar. Al rato la esfera maltratada busca una salida, aprovecha la patada siguiente, y dibujando una trayectoria elíptica se eleva hacia la luz de los inmensos focos. Durante unos segundos logra liberarse así de la persecución, solo el aire la toca y la bola respira, su piel cuarteada se dilata... pero ya desciende de nuevo hacia el suelo que vibra sacudido por la manada de deportistas que la acechan: cuerpos musculados, entrenados y mimados como caballos de pura sangre; estrategas cuyos cerebros conectan exclusivamente con su aparato locomotor. Siguen los pases, engaños y empujones, los golpes y la caza del cuero hasta que frente a la portería el crack futbolístico de turno lanza el toque final. Entonces ocurre lo inesperado: el guardameta roza el balón con sus guantes, lo desvía, no consigue sujetarlo y el rebote lo hace chocar contra la cara triunfante del delantero estrella. Lo retiran del campo, otro ocupa su lugar y de nuevo se levanta la veda.
Dulce venganza la del balón pero ¡qué poco le ha durado!

Otros eventos en el blog de Gustavo

jueves, 7 de junio de 2018

CUADROS Y COLORES


CUADROS Y COLORES

Aquel mes en París fue inolvidable por muchas razones, entre ellas, el Museo d'Orsay. Afuera estaba nevando mientras paseamos por sus salas llenas de gente.


Delante del retrato del Dr. Gachet  (Van Gogh) sollozaba una señora japonesa.

-Debe estar loca, -sentenció mi hijo de 25 años. -¿Quién llora por un cuadro?

El buen ambiente familiar que hasta ese instante habíamos disfrutado entró en crisis cuando con ojos anegados por tantos cuadros imprescindibles le
confesé con voz algo temblorosa:


-No había percibido el color naranja hasta que vi en una biografía de Paul Cezanne  reproducciones de sus cuadros,  ni sabía lo que era azul hasta encontrarlo en el inmenso cielo tras la iglesia de Van Gogh. Y aquí estoy frente a 'mi’ naranja,  ‘mi’ azul… ¿Cómo no sentirlo?


Mi hijo me miró con incomprensión pero mucho cariño y me invitó a tomar café en el fantástico restaurante del museo. Y bajo  los candelabros que reflejaban el sol de invierno hablamos de Van Gogh, de sus cipreses en espiral y de por qué el Museo d'Orsay siempre será para mí el hogar de la pintura.


Otros cuadros os esperan en el blog de Pepe

domingo, 3 de junio de 2018

FIN DE CONVOCATORIA DEL 31 DE MAYO: RELATOS DE FAMILIA

Gracias, querida familia juevera, y en especial Fabián, Carmen Andújar, Neogéminis, Mujer Virtual, Montserrat, Tracy, Myriam, Campirela, Leonor, por vuestro interés, vuestro tiempo y vuestras aportaciones que yo he disfrutado leyendo.

Paco, Sina y Pincho están en Mallorca de vacaciones y os mandan besos y abrazos, bueno, yo también :-)

Hasta pronto en este mismo blog.

domingo, 27 de mayo de 2018

CONVOCATORIA DEL 31 DE MAYO: Relatos de familia





RELATOS DE FAMILIA

Todos tenemos historias que contar... y por ello os sugiero que contemos un relato entre todos. Cada uno que invente una historia con los mismos protagonistas y a ver... a lo mejor sale un guión coherente  por episodios y lo podemos vender como serie de televisión 😁

Las historias tendrán como personajes principales a PACO y SINA, una pareja casi moderna, que viven en CANTALAPIEDRA, esté donde esté. Tienen un hijo que se llama PINCHO por flaco y PEDRO por bautismo.

Sugerencias: De cómo se conocieron, de cuándo se enamoraron, por qué Paco cojea, dónde está el baúl de la tía abuela Mónica, por qué no se hablan con la familia de Sina, qué hace Pincho por las tardes?

Ah, se admiten mascotas

Las 350 palabras más o menos contadas y la entrega entre miércoles y sábado.

¡Manos al teclado!

👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
¡Un fuerte aplauso para los participantes!







  LEONOR



  DOROTEA



  TRACY












sábado, 26 de mayo de 2018

EL SECRETO DEL CEMENTERIO




EL SECRETO DEL CEMENTERIO


Pues, sí... la tía Mónica se hizo la enferma y partió en un taxi para Madrid al hospital de su seguro privado. A los pocos días se supo en el pueblo que había muerto de un infarto, a sus 78 años y en compañía de Sina, su sobrina preferida.

Sina volvió con un bulto que se suponía era la urna con las cenizas de Mónica y la enterraron en el pequeño mausoleo de la familia, el único que había en el cementerio, con su altarcito, su lámpara eterna eléctrica de luz roja intermitente y su cancela destinada a dar paso solo cuando alguién de la familia desaparecía.

La sobrina estableció una férrea rutina de visitar con su marido la tumba de Mónica cada domingo al atardecer y los festivos pronto por la mañana. Entraba en el pequeño recinto, reponía las flores naturales y lavaba las de plástico y su devoción impresionaba hasta al cura, Don Samuel, quien la puso repetidamente de ejemplo en sus sermones. Y el Señor parecía estar de acuerdo porque el negocio de Paco iba de viento en popa y la casa de Sina lucía cada mes un nuevo elemento de decoración.

Pronto Sina se quedó embarazada y conforme avanzaban los meses, su cintura se volvía cada vez más ancha, tanto que al pasar por la estrecha cancela tuvo que achuchar primero ella y luego le tocaba a Paco presionar y tirar, pero ELLA no consintió que él cambiase las flores o adecentara el altarcito.

Y pasó lo que tuvo que pasar: un buen día por el séptimo mes Sina se quedó atrancada en el mausoleo de la tía Mónica y entre ella y Paco lo pasaron tan mal para sacarla que él, normalmente un corderito, la prohibió tajantemente que volviera a entrar antes del parto. Y no, ella tampoco quería parir a su primer hijo en un cementerio, así que aceptó y a partir de ese momento fue Paco quien bajo la atenta mirada de Sina se encargaba de las flores.

El primer día del nuevo arreglo, antes de que saliera, Sina le hizo sacar una piedra de mármol del rodapié. En el hueco detrás había varios fajos de billetes. -Saca quinientos euros, -dijo Sina con la voz entrecortada. -Hay que mandarle la mensualidad a Mónica.

Cuando regresaron andando por el campo, le explicó la trama de "Tía Mónica". Como la pobre había estado harta de las falsedades de la familia, halagándola para conseguir una mayor parte de la herencia, se había ido a vivir a Estepona, Sina la mandaba poco a poco sus ahorros porque la vieja no se fiaba de ningún banco, y cada mes la sobrina podía quedarse con una modesta cantidad por ser la callada 'albacea en vida' de su tía abuela Mónica...

Cosas de pueblo, cosas de Cantalapiedra....



jueves, 24 de mayo de 2018

EL PREMIADO



El premiado

Ha llegado el gran momento La Concejala de Cultura pronuncia el nombre del ganador del concurso de relatos: “Primer Premio por votación de los lectores, ‘Delirio’ por Horacio Casado De Pena”. Algunos de los reunidos se sonríen y asienten con la cabeza dando el visto bueno a los apellidos del artista, cuando ante la sorpresa general se incorpora una rubia impresionante y avanza entre aplausos hacia el estrado. 
La esbeltez de su silueta está rematada por unas piernas interminables; se contonea con soltura absoluta sobre unos tacones de infarto. Todos –y todas– observan fascinados a esa diosa vestida de rojo; pensamientos inconfesables bailan como motas de polvo en la luz de los focos, se enredan en sus bucles dorados, en sus pestañas hábilmente maquilladas. El alcalde se alisa la chaqueta, mete barriga, y espera de pie, sonriente y con la mano extendida…  
Pero antes de subir la escalinata,  la hermosa joven gira a un lado y desaparece bajo el arco de medio punto que lleva a los aseos. El público, desorientado, vuelve sus miradas a la mesa presidencial; se oye alguna que otra carcajada desaprensiva. El alcalde, dando por concluida la entrega de premios, invita a los presentes a que pasen al bufet. Nadie se fija en el anciano que apoyado en su bastón camina por un pasillo lateral.

Todavía no ha llegado al estrado, cuando le cierra el paso la marea de los asistentes que después de una larga ceremonia con velada musical y discursos, se lanzan en busca de sustento y refrescos. Una señora de mediana edad le agarra del brazo. —Por aquí no es, abuelo, —le dice con un bienintencionado exceso de confianza.

El escritor sobre cuya espalda pesan muchos años y vivencias, se encoge de hombros, da media vuelta y sigue a sus admiradores hasta el bufet donde pide un vaso de vino.

Más premios se reparten en el blog de Juan Carlos

miércoles, 18 de abril de 2018

LA MUERTE DE UNA SUPERHEROÍNA




LA MUERTE DE UNA SUPERHEROINA

Un callejón oscuro, luces de neón intermitentes, olor a aceite entre la sombra de muros de graffiti. Una figura esbelta yace en el suelo, de vez en cuando la sacuden calambres. Desde la cercana avenida llega el eco de motores y bocinas y de una sirena de ambulancia que se aleja.

La mujer se endereza con infinito esfuerzo; una vez sentada se apoya contra el muro. Sus manos repasan sus bolsillos pero el temblor hace que se le caiga lo que buscaba: un lápiz con emisora de emergencia.

Un hombre alto y enjuto se separa de las sombras. Sus ojos se clavan en los de su víctima. "!Muere ya de una vez¡", parece musitar, se da media vuelta y su imagen se disuelve en la oscuridad.

Cuando la encuentran, consiguen salvar su cuerpo mortal pero no sus poderes. Y de eso se trataba al inyectarle el virus de la vejez.


La saga continúa en la casa del Demiurgo