miércoles, 18 de abril de 2018

Este jueves, un relato: FUSIONANDO RELATOS Y VIDAS




LA MUERTE DE UNA SUPERHEROINA

Un callejón oscuro, luces de neón intermitentes, olor a aceite entre la sombra de muros de graffiti. Una figura esbelta yace en el suelo, de vez en cuando la sacuden calambres. Desde la cercana avenida llega el eco de motores y bocinas y de una sirena de ambulancia que se aleja.

La mujer se endereza con infinito esfuerzo; una vez sentada se apoya contra el muro. Sus manos repasan sus bolsillos pero el temblor hace que se le caiga lo que buscaba: un lápiz con emisora de emergencia.

Un hombre alto y enjuto se separa de las sombras. Sus ojos se clavan en los de su víctima. "!Muere ya de una vez¡", parece musitar, se da media vuelta y su imagen se disuelve en la oscuridad.

Cuando la encuentran, consiguen salvar su cuerpo mortal pero no sus poderes. Y de eso se trataba al inyectarle el virus de la vejez.


La saga continúa en la casa del Demiurgo

jueves, 12 de abril de 2018

ZUMO SÍ, ZUMO NO





ZUMO SÍ, ZUMO NO

-¡Mamá, Mamá! ¡Zumo!
-Sí, hijo, sí, ya voy.
-Papá, no! ¡Mamá, zumo!
-Ya, ya, Mamá te lo compró y Papá te lo va a dar.
-No, no, Mamá, zumo!
-Sabes qué, Peque, vamos al súper a comprar otro zumo. Tú y yo, tú y yo, comprando zumo...

Dring, Dring
-¿Sí?
-Miguel, ¿te vienes dentro de un rato a una partidita de póker?
-Qué has dicho? ¿Pokemón?...
No, gracias, voy a comprar zumo con el nene.
-¿Crees que deberías frecuentar sitios así con el pequeño?
-Déjame en paz. ¡Voy a comprar zumo de fruta, canalla!

-¡¡Papá, canalla, Mamá, zumo!!
¡Buff! Zumo, zumo...

-Oiga, señor, en verano los niños deben beber mucho. ¿Por qué no le da zumo al nene?
-¡¡Ca-na-lla!! Papá, zumo, zumo.
-Y no le enseñe este lenguaje, hombre, que es muy pequeño todavía.

-Ten el zumito, hijo, tiene fresa y platanito. Uy, ¡¡qué rico está!!
-Mamááá! Zumo rosa no!

Clic, clic...
¡Bufete de García, García y García, dígame!
-¿Puedo hablar con la Sra. Rufiata?
-¿De parte de...?
-Su marido.
-¿¿Quién??
-¡¡SU MARIDO!!
-La Sra. está reunida. Lo siento. Quizás dentro de media hora en el coffebreak.
Clic

-Zumo, zumo, Mami, Mami.
-Quieres un traguito de Cocacola? Qué fresquita...
-Mami, zumo!!

...
-Uff, se ha dormido. Ahora la lavadora y la verdura para la cena...
Chop, chop...
Clac, clac...

-Miguel, Pitufo, ¿dónde estáis? Tengo una gran noticia! El Sr. García quiere que vaya con él a la convención de Bilbao.
-¿Qué Sr. García? El del principio, del medio o del fin?
-¿Qué te pasa? ¿Y el nene? ¿Cómo está durmiendo a esta hora?
-Quería zumo y no quería que se lo diera yo. Incluso fui con él a comprar más zumo, pero nada. Tanto protestó que se cansó y se durmió.
-¿No miraste en la listita que te dejé pegada en la nevera? El chachi lleva unos días diciendo zumo cuando quiere leche.
-¡Ah!
-Y ¿no me vas a felicitar por la promoción en el bufete?
-¿El qué?
-No me escuchaste, ¿verdad?

-Mami, Mami, ¡ca-na-lla!

-Hay que ver: un día con el nene... ¡estás agotado y encima le enseñas palabrotas!

Poco después Miguel aceptó un trabajo de barrendero y con su sueldo paga a una niñera...

Más relatos en el blog de Gustavo

miércoles, 4 de abril de 2018

DEL PAÍS DEL CONEJILLO DE PASCUA




DEL PAÍS DEL CONEJILLO DE PASCUA

Soy del país del conejillo de pascua... La Semana Santa de mi infancia católica romana -pero menos- giraba alrededor de huevos vaciados y pintados en casa que se colocaban en un ramo con flores de primavera. El Domingo de Resurección buscábamos nidos con huevos de chocolate camuflados detrás de cortinas y debajo de camas (versión urbana) o entre arbustos y detrás del cobertizo (versión rural).

Cuarenta y seis años en Andalucía no han sido suficientes para convertirme en admiradora de procesiones y pasos (sigo siendo católica no practicante). Tanto lujo, tantos mantos bordados con piedras preciosas, tantas coronas sobre caras de marfil y madera demacradas y devastadas por el dolor y la tristeza. El mismo dolor y la tristeza que siguen cobijados en humildes pisos y chabolas rodeados de pobreza y desesperación mientras que los tronos se pasean a la luz de las velas reluciendo oro y plata que se refleja en la mirada de gente con escasas esperanzas...

No hay cura que se oponga a tanta ostentación? No hay obispo que autorice la venta de objetos de la curia a favor de los hambrientos del mundo? No hay Papa que renueve los conceptos eclesiásticos y los enfoque hacia aquellos que nacen sin nada y así se van a morir?


El tema sigue en el blog de Lucía

jueves, 29 de marzo de 2018

EL CUADRO CAMBIADO



EL CUADRO CAMBIADO

A la hora de cierre del museo, el ladrón se  camufló entre cachivaches del sótano. Dos veces pasó Maurice, el guarda, por su lado sin verlo, luego se fue escaleras arriba para cenar en el despachito al lado de las salas de exposición.

Media hora después Maurice volvió a ponerse en marcha. Orgulloso de ser el paladín de tales maravillas acarició con su linterna brevemente las obras maestras que encontró en su ronda: Degas, Gauguin, Cezanne, van Gogh...

Temblando volvió sobre sus pasos pero no se había equivocado. Faltaba su cuadro favorito del genio holandes. ¡Había desaparecido "La habitación de Arlès"!
Maurice, apoyado sobre la pared, sacó el pastillero para calmar la taquicardia que le subía por la garganta. Tragó la medicina con saliva y dejó que su mirada regresara otra vez al sitio. Parpadeó y se quitó las lágrimas con el dorso de la mano. Poco a poco vió unas líneas que se juntaron para formar una torpe réplica del cuadro robado. La burlesca sustitución terminó por sacarlo de quicio y empezó a correr por los pasillos del museo dando unas grandes voces:

"Cabrón, ¿qué has hecho con los muros lila pálido, el suelo de rojo gastado y apagado, las sillas y la cama amarillo de cromo, las almohadas y la sábana verde limón muy pálido, la manta roja sangre, la mesa de aseo anaranjada, la palangana azul, la ventana verde..?"

De pronto le fallaron las piernas y cayó al lado de la puerta de entrada donde un martillo abrió una brecha en su cráneo. Mientras el ladrón rebuscaba en el bolsillo de Maurice para sacar la llave maestra, la cara del guarda estaba cada vez más pálida y tanto su uniforme anaranjado como el suelo se tiñieron de rojo, esta vez de rojo sangre brillante y sedoso.


Seguimos en el blog de Demiurgo.

sábado, 24 de marzo de 2018

FIN DE LA CONVOCATORIA DEL 22 DE MARZO




Gracias, compañeros, por acompañarme. Hemos llegado al final de este trayecto juevero. Los pasajeros - con su equipaje variopinto de recuerdos -   ya se han bajado,  y otro anfitrión os espera a la vuelta de la hoja del calendario.

Todas las fotos menos una muestran objetos de la colección de mi hermana.




domingo, 18 de marzo de 2018

Convocatoria del 22 de Marzo: JUEGOS Y JUGUETES



Juegos y juguetes

Desde la antigüedad los niños ejercitan en juegos sus capacidades sociales y aprenden a través de juguetes roles y  habilidades. Aparte de los clásicos como cochecitos y muñecas hay un sinfin de objetos que han acompañado y acompañan a la  infancia predisponiendo a los chicos y chicas a elegir su camino por la vida...

Cuéntanos cuál fue tu juguete preferido, si saltaste a la comba o jugaste al ajedrez... Será como recuperar un pedacito de la  infancia de todos.   

En cuanto a la extensión de vuestras aportaciones tened en cuenta las reglas de Tésalo y enviadme vuestros enlaces entre jueves y sábado.

Ya están llegando vuestras aportaciones.
¡A jugar!


  FABIÁN





      SAN








   CAMPIRELA

         


  MOLÍ DEL CANYER







PITT TRISTÁN






RHODEA BLASON













                GUSTAVO 

















                                  

sábado, 17 de marzo de 2018

BARRO CREATIVO



BARRO CREATIVO

En mi infancia no había apenas prohibiciones, solo consejos y mucho cariño.

Quizás por esa libertad de crear y expresarme mi juego preferido giraba alrededor de los charcos y por suerte en Baviera llueve mucho... en esos días
cuando volvía del cole con la mochila a la espalda, me agachaba -¡y con qué facilidad!- junto a aquellos lagos minúsculos para trazar con cualquier palo ríos, afluyentes y pozos. Las puntas de los zapatos me servían para mover piedras y solidificar diques, y con mis manos abría pasos y modelaba puentes. 
A esas alturas, el barro solía cubrir algo más que la mitad inferior de mi persona... Cuando me enderezaba con intención de ir a merendar, me encandilaban las imágenes del cielo con sus nubes impecablemente reflejado en mis lagunas y estanques... Nunca llegué a tiempo a casa y siempre tuve que ir derecho a la bañera. No solía haber broncas, solo la queja de mi madre que había estado preocupada por mi tardanza.
Qué tiempos aquellos! Y aún os voy a contar un secreto: todavía me cuesta pasar de largo cuando veo un buen charco enfangado ! 😁