jueves, 19 de noviembre de 2020

Este jueves, un relato: MAPAS...

 



EL MAPA RELACIONAL 


No era una persona especial sino un ser normalito que procuraba cumplir sus tareas, no llamar la atención y pasar desapercibido: alumna del montón, pareja de un don nadie y madre de un chaval que solo a sus ojos era el más guapo de todos.

A medida que el niño crecía y ella veía envejecer a su marido, había veces que se sentía sola, como si flotase encima de una nube que había soltado amarras. Le dio por largos paseos y un buen día estaba sentada debajo de un árbol cuya trama de raíces cuadriculaba el suelo del parque, cuando,  buscando una forma de sentirse rodeada de amigos,  se le ocurrió plasmar su entorno en forma de un mapa relacional y muy pronto aquello se convirtió en una auténtica obsesión. 

Compró una cartulina enorme y escribió su propio nombre en el centro de la misma, colocando los nombres de su hijo y de su marido muy cerca y uniéndolos al suyo con unas gruesas líneas. Mientras iba llenando la cartulina con todos sus familiares de parte suya y de su marido, se iba acordando de más y más personas que estaban relacionadas con ella, parientes, amigos, conocidos y transeuntes que por alguna razón se habían hecho un hueco en su memoria. 

Para mejor aprovechar el espacio escribía los nombres con letras más chicas y los unía al suyo propio  -o a los intermediarios si los hubiera- con líneas más finas de conexión. Ya no pensaba en otra cosa: durante el día anotaba en un bloc a los personajes que iba recordando o conociendo  y tarde por las noches sacaba la cartulina enrollada que escondía en el último paño de la cortina del salón, la extendía en el suelo, cogía sus apuntes y escribía con rotuladores de diferentes colores para reflejar según un código secreto su sentimiento hacia esas personas. La suya era una caligrafía redondeada y agradable a la vista pero con un poco de malicia colaba errores en los nombres de gente que le desagradaba. Por lo contrario repetía a los que amaba de modo que su hijo aparecía docenas de veces y también nombraba repetidamente a su única hermana que vivía lejos. 

Ya no veía la televisión ni leía tampoco, tenía que esforzarse para hacer los deberes con el niño y más de una vez se le quemaba la cena si es que se había acordado de hacer la compra. Sin embargo estaba obsesionada de conocer a gente nueva preguntando a todos por sus nombres. Había añadido cartulinas a los lados de la hoja central y pronto llevaba gastados varios paquetes de rotuladores. 

En Nochebuena presentó su mapa al marido y al hijo. Tuvo que sacar los muebles del salón para tener sitio. Su enorme mapa relacional ocupaba toda la estancia y solo cabía un abeto adornado en un rincón. Los dos estaban impresionados y se paseaban en patucos por el mapa. Primero agachados y luego de rodillas buscaron durante casi dos horas a nombres que también ellos conocían y celebraron los hallazgos con risas y palmadas. 

Durante la cena, sin embargo, empezaron a cuestionar su proyecto.

-No he encontrado el nombre de mi abuela Sofía. 

-Nunca la he visto. Murió antes de que nos conociéramos.

Su marido se encogió de hombros y continuó comiendo.

-Mamá, ¿y mis amigos del cole? Los has visto y hasta han estado en casa pero no están en el mapa.

-No me acordé de ellos, tienes razón, Cariño. Apúntame sus nombres y les buscaré un hueco.

-¿Por qué está mi nombre en tantos sitios?

-Porque eres lo que más quiero en el mundo y te tengo siempre presente.

Su marido la miró de reojo.

-Los colores tienen algún significado, ¿verdad?

Su mirada se posaba en el niño que estaba pensativo mientras revolvía la coliflor.

Ella se llenó la boca. Así no podía contestar.

-No me tomes el pelo, -su marido se había enfadado de verdad- del niño no hablemos, pero tu hermana de azul cielo ¡la he visto unas 18 veces sin buscar siquiera!

No hubo tiempo para explicaciones. Él se levantó y se fue con su plato a la cocina.

Ella acarició el hombro de su hijo.

-Entonces me darás los nombres de la pandilla para meterlos?

-No, Mamá, voy a hacer un mapa de esos mío propio. ¿Me das una cartulina y rotuladores?

Se olvidó del postre y se fue a su cuarto.

Ella recogió la mesa y siguió con su tarea en el mapa. Unos días después su marido le pidió el divorcio.


Para viajar de cerca o de lejos, recojan sus mapas en el bloc de Neogeminis.


jueves, 12 de noviembre de 2020

NOVIEMBRE

 



HAIKUS DE NOVIEMBRE


Nunca la niebla

Tejió nubes más grises

Tu nombre calla


Cae la lluvia

Goteando escarcha

Aliento blanco


Silban sin viento

Soplidos de otoño

Nos queda la luz



El calendario está colgado en el blog de Inma

jueves, 5 de noviembre de 2020

CABALGUEMOS

 

Franz Marc: EL CABALLO AZUL


A LOS CABALLOS DE MI VIDA

Todo empezó con un poni llamado "Estrella de Mar". Yo entonces tenía seis años y ya devoraba cualquier libro sobre caballos que se me pusiera al alcance de mis gafitas de miope. Pasé por una larga lista de aventuras equinas de todos los colores: desde Fury o The Black Beauty (negro) hasta los caballos lipizzanos de la Escuela Española de Equitación de Viena (blancos). 

Pero también conocí a equinos de carne y hueso: arramplaba con el pan seco de mi casa y me iba al zoológico de Múnich donde mimaba a los ponis shetland y hasta hice amistad con unos curiosos retrocruces del caballo prehistórico de Przewalski. Centrada en el tema, en el colegio y en casa no pintaba nada que no fueran caballos y gastaba mucho papel desde unos caballos-conejo primerizos hasta acuarelas bien majas que regalaba a todo el mundo. No me perdía ningún campeonato de salto en la televisión y anotaba en libretas los resultados y hasta los pedigrees de los caballos. Para celebrar cualquier fiesta me llevaban al hipódromo de trotadores... ¡Lástima que en nuestro piso de tercera planta no cupiera nada más que mi pasión platónica y eso que pedía cada año un poni aunque fuese muy pequeño!

Cuando monté la primera vez de verdad ya tenía cuarenta tacos y disfruté brevemente en una escuela hipica de Churriana a lomos de una tal Española, una yegua alazana bastante alta y fuerte para aguantar mi peso. Lo que el animalito no aguantó fue el cosquilleo de la fusta con el que -a las órdenes de mi profesora- intenté animar su paso lento y algo perezoso para ponerla a trotar. Se lo tomó a mal y pasó al galope. Yo por inspiración divina tiré la fusta y "Espi" -para sus amigos- redujo velocidades. Sin embargo con aquellos tres minutos de sacudidas y resbalones en la silla de montar concluyó mi carrera de amazona... 

Lo que siempre sentiré es fascinación por la belleza de los caballos, el tacto aterciopelado de sus labios, su olor a heno, su presencia de poder que se limita a fuerza sin maldad, y el espejo bondadoso de sus enormes ojos. 


Sigan al galope en el blog de Ceci


sábado, 24 de octubre de 2020

FIN DE LA CONVOCATORIA DEL 22 DE OCTUBRE

 



FIN DE LA CONVOCATORIA DEL 22 DE OCTUBRE


GRACIAS A TODOS Y TODAS POR VUESTRO INCREÍBLE DEROCHE DE FANTASÍA. LAS HISTORIAS DEBERÍAN UNIRSE Y PUBLICARSE PORQUE TIENEN ALGO EN COMÚN (LOS TÍTULOS) Y MUESTRAN UNA AMPLIA Y MARAVILLOSA PANORÁMICA DE ESTILOS.

UN ABRAZO DESDE MÁLAGA Y HASTA PRONTO

DOROTEA


PASO EL TESTIGO A MARÍA JOSÉ MORENO

jueves, 22 de octubre de 2020

UN ELEFANTE EN MI MESA

 


UN ELEFANTE EN MI MESA

Apenas se sentó, derrumbó el banco que  obviamente no estaba hecho para pesos pesados. Salimos al patio y ahí rodeados de geranios y buganvillas merendamos, yo ensaladilla y él cacahuetes y brócoli. Tenía unos modales exquisitos: no hablaba con la boca llena, ni se aprovechaba del alcance de su trompa para arramplar con lo que más le gustaba.

Al rato llegó mi tío Ofidio quien se trajo un cojín y quiso comer de mi ensaladilla sin pedir permiso. Rodolfo le dio un trompetazo y le mandó de espaldas a los rosales que le pincharon hasta hacerlo sangrar.

Cuando a la hora de los pasteles vino la tía Genara, a Rodolfo se le encendieron los ojitos y la volteó con un colmillo hasta la calle cuando alargó la mano demasiadas veces hacia los muffins de chocolate. Genara no volvió para pedir más.

Así desfiló casi toda la familia que yo había invitado para que conocieran a mi mascota. Debo reconocer que no se cayeron muy bien mútuamente. 

Vendí la casa y me compré un carromato. Aprendí trucos de magia y ahora echo las cartas a quien me lo pida y a quien no. Rodolfo tira del carromato. Hasta ahora nos han puesto muy pocas multas porque mi elefante ya sabe leer la mayor parte de las señales de tráfico.

No he vuelto a sentarme a una mesa desde entonces.


domingo, 18 de octubre de 2020

CONVOCATORIA 22 DE OCTUBRE: Títulos para relatos

 




Amigos y amigas:


Os propongo unos títulos para relato... Quien no encuentre ninguno que le guste,  puede inventárselo siempre y cuando sea la combinación de un objeto cotidiano o un personaje y un entorno poco habitual.

Estas son mis sugerencias:

EL HOMBRE DETRÁS DEL SILLÓN

UN ELEFANTE EN MI MESA

LA BALDOSA EN EL CANDELABRO

LAS PÍLDORAS DEL GALLINERO

LA CABRA EN LA CALLE



Espero que entréis al juego con las consabidas 350 palabras (más o menos), la publicación entre jueves y sábado y muchas ganas de participar.

Os espero, ¡manos al teclado!

Un abrazo

Dorotea


Y YA VAMOS CON LAS PRIMERAS ENTRADAS


GINEBRA BLONDE


CAMPIRELA


CHARLY


RODOLFO


CHARO BOLIVAR


ALBADA DOS


LUCIA


GABILIANTE


VOLARELA


MYRIAM


MOLI DEL CANYER


CECY


DOROTEA


NEOGEMINIS


DEMIURGO


M


TRACY


MONTSERRAT


MUJER DE NEGRO


FIN DE LA CONVOCATORIA DEL 22 DE OCTUBRE


GRACIAS A TODOS Y TODAS POR VUESTRO INCREÍBLE DEROCHE DE FANTASÍA. LAS HISTORIAS DEBERÍAN UNIRSE Y PUBLICARSE PORQUE TIENEN ALGO EN COMÚN (LOS TÍTULOS) Y MUESTRAN UNA AMPLIAVY MARAVILLOSA PANORÁMICA DE ESTILOS.

UN ABRAZO DESDE MÁLAGA Y HASTA PRONTO

DOROTEA


PASO EL TESTIGO A MARÍA JOSÉ MORENO

























jueves, 1 de octubre de 2020

HABLEMOS DE LIBROS

 


MI LIBRO DE 2020

Durante el confinamiento me mantuve unos meses sin lectura seria, sostenida, literaria... parecía que todos eran noticias, análisis, hipótesis, recomendaciones y prohibiciones.

De pronto descubrí un libro: la portada con un avión, un título sugerente, una ciudad con mucha historia... Me enganchó a la primera: los personajes bailan al son de una complicada trama temporal con cambios de narrador y sorpresivas revelaciones mientras avanza la narración. Hay amor y desamor y sobre todo decisiones erróneas cuyas secuelas irremediables perduran incluso décadas más tarde. Hay varios protagonistas descritos con tanto realismo que me parece haberlos conocido en persona... Y a pesar de todos los enredos y desencuentros, enfermedades y  desenlaces, el final llega demasiado pronto.

Recomiendo su lectura a todos los niveles aunque yo haya sufrido con esta maravillosa novela y sus personajes como con ningún otro libro.

Falta un detalle, el título y la autora:

"Aquella vez en Berlín" de María José Moreno


Y sigamos leyendo con Inma