Cómo corren las muchachas grandes,
cómo llevan sus apretadas carnes
al mercado de la playa.
Alzan sus regias cabezas,
lanzan sus cabelleras
al viento de bronce que no cesa.
Entrelazadas las manos
sus faldas levantan.
Cómo tiembla la playa
cuando las muchachas avanzan.
Muchachas, vida, sobretodo un reto bello al que sumirse...
ResponderEliminarUn Saludo.
Nyma.
Precioso Dorotea,
ResponderEliminarUna bella descripción con muy pocas palabras.
Un abrazo
Hola, Dorotea: Me ha gustado especialmente ese "viento de bronce que no cesa".
ResponderEliminar¡Que bonita es la juventud!
(Aunque cada edad tiene su encanto)
Un abrazo.
Maat
Gracias por vuestros comentarios. Paso al día entre dos y cuatro veces por la plazoleta de las 'muchachas', pero fue una noche de luna llena, viniendo yo por el lado contrario al habitual, cuando me inspiraron. Si las queréis visitar: están en la playa de Torremolinos, frente a la playa, corriendo hacia el mar sin nunca alcanzarlo.
ResponderEliminarUn abrazo.