viernes, 25 de marzo de 2022

TURNO DE NOCHE



TURNO DE NOCHE

Era mi turno de noche, unas ocho horas interminables que se alargaban como chicles. A partir de las cinco de la madrugada apenas pasó  nadie por la recepción, salvo dos borrachos y luego una pareja tan enamorada que no esperaron con sus caricias ni a que se cerrase la puerta del ascensor. 

Al rato se volvió a encender la lucecita del ascensor que estaba en la planta siete e iba bajando. ¡Ojalá no se había puesto nadie malo! Cuando se abrió la puerta, se asomó una señora cuarentona en albornoz con el pelo revuelto y la cara roja decorada con manchones blancos de  crema hidratante.

- Buenas noches, Señora, ¿en qué puedo ayudarle?

-Es Usted muy joven. ¿Tiene algún compañero mayor? ¿O a falta de ello, una compañera?

-En este turno no, lo siento. ¿De qué se trata?

Se puso más roja todavía.

-Es algo muy delicado.

-¿Necesita un médico?

-Tan delicado no es.

Tragó saliva y se agarró al mostrador.

-Hay ruidos en la habitación de al lado... ¿Cuántos años tiene Usted?

-27.

-¡Qué pocos! Y ¿el conserje?

-Creo que 58...

- ¡Bien!

-...pero no está en este momento.

-Ah... ¡Qué lástima! ¿Hay gobernanta? Seguro que es mayor que Usted...

-Tiene 25 años. Lo sé porque es mi novia.

-Les deseo toda la felicidad del mundo, pero no me serviría aunque estuviera... Y ¿el Director? Sé que vive en el hotel. Y no tiene menos de 50 años. ¿No celebraron hace una semana su fiesta de cumpleaños?

-Tiene Usted razón, pero no puedo llamarlo si no me dice de qué se trata.

-Ya, pero a Usted no se lo puedo decir. Es tan escandaloso...

Poco a poco me iba cansando del asunto. Además -como siempre a esas horas- se me estaban cerrando los ojos.

-Vaya, chico, no se me duerma de pie. Quiero comunicarme con una persona de cierta edad.  ¿Cuántos años tiene el jefe de cocina? Y no me diga que no está porque me ha contado ayer que comienza a las cinco para preparar el desayuno.

Esforzándome a mantener la postura, contesté:

-Nuevamente tiene Usted razón, pero hace un rato ha llamado diciendo que se iba al mercado de frutas y verduras y que tardaría algo más.

La señora me miró de arriba a abajo. Hizo un gesto de desagrado y dijo:

-Pues véngase conmigo entonces.

Coloqué sobre el mostrador el cartelito de "Vuelvo dentro de 5 minutos" y me fui detrás de la señora. 

En el ascensor mantuve cierta distancia. Nunca se sabe qué deseos despierta la noche.

Efectivamente, ella se me acerco más de lo necesario. Me retiré al otro extremo de la cabina.

- No le voy a comer.

Se había puesto de un rojo encendido. A ver si le daba una apoplegia...

En la séptima bajamos del ascensor y ella señaló con la mano la puerta del 706 al lado de la suya. Los ruidos eran inconfundibles: una pareja en plena faena, gritos y gruñidos, exclamaciones, jadeos...

Noté que me ardían las mejillas. Ajusté la chaqueta de mi uniforme dándola un tirón y levanté la mano para llamar. Pero la señora se  adelantó sujetándome por la muñeca.

-Y ¿si están... ya me entiende... desvestidos, en pelotas o como se llame?

El sudor que corría por sus mejillas abría surcos en la crema hidratante.

-Usted me ha venido a buscar porque le molestaba la situación. Hay que solucionarla.

Y volví a levantar la mano para dar un toque a la puerta. 

-Y ¿si el caballero se enoja? Es más alto que Usted y puede darle una paliza.

Noté que me estaba temblando la mano. Tal como me había contado a su llegada y de un modo algo grosero, el 'caballero' de la 706 dedicaba su tiempo a partes iguales a las máquinas del gimnasio y a su novia que era muy guapa y simpática.

Al final no llegué a tocar la puerta. La señora que había bajado pretendiendo buscar ayuda abrió la puerta de la 707 -la suya-, me dió un fuerte empujón, y de pronto me encontré en medio de la penumbra de su habitación, mientras ella cerró y se quitó el albornoz. Debajo no llevaba nada salvo prisas, habilidades y ganas, muchas ganas...

Eran casi las seis cuando quité el cartelito del mostrador, justo antes del cambio de turno, y por una vez no tuve ganas de conversar con el compañero que me relevó.

domingo, 20 de marzo de 2022

CONVOCATORIA DEL 24 DE MARZO: CONVERSACIONES EN UN HOTEL

 


CONVERSACIONES EN UN HOTEL

Todos -y todas- hemos estado alguna vez en un hotel... de viaje por motivos laborales, de vacaciones, como anfitriones o invitados a una fiesta, acudiendo a una cita amorosa, disfrutando de un ambiente elegante o criticando la gruesa capa de polvo encima del piano del bar...

Y no hemos estado en silencio. Desde el conserje o el recepcionista pasando por las camareras de piso hasta los camareros del bar y del comedor hemos mantenido conversaciones más o menos largas, a veces tranquilas, y en otras ocasiones alteradas, aburridas y apasionadas. 

Y ¿qué me decís de las charlas con otros clientes?¡Cuántas confidencias se depositan en los oídos de extraños! Si presentimos que no volveremos a ver a una persona, se relajan las reglas y la etiqueta e intercambiamos intimidades con una facilidad asombrosa.

Mantened el límite de 350 palabras más o menos, enviad vuestra aportación entre miércoles y sábado y permitid que todos  disfrutemos de vuestra fantasía e ingenio. 

Vuestro espacio en mi blog ya está reservado...

Un abrazo

Dorotea


Bienvenidos! Y atentos a las conversaciones...

GINEBRA BLONDE


GUSTAB


RODOLFO


CAMPIRELA


NEOGEMINIS


MYRIAM


CHARLY


ALBADA DOS 


DEMIURGO


RODRIGO FÚSTER


MASCAB


TRACY


NOELIA


ROSANA


DOROTEA


jueves, 10 de marzo de 2022

DAÑOS COLATERALES

 

Andres Latif (2019)

DAÑOS COLATERALES

Mirando hacia atrás vi a mi madre que llevaba en sus brazos a mi hermano pequeño. Su cara estaba desencajada y de su boca abierta salio un grito que no llegué a escuchar. Cerré los ojos y me aferré a mi padre. También él gritaba pero el aire estaba tan lleno de pitidos y explosiones que tampoco pude oirlo a él. Cuando abrí los ojos, mi madre y mi hermano ya no estaban. Solo estaba el río con olas turbias y revueltas. Mi padre continuaba avanzando conmigo a cuestas; me apretaba con tanta fuerza que hasta me dolía y ahora sí que lo escuchaba como gritaba y lloraba.

Los demás se olvidarán de nuestra pena aunque para olvidarse tendrían que habernos conocido. Nadie nos ha visto jamás cara a cara, solo a través del ojo de una cámara. Anónimos y perdidos seguiremos huyendo hasta llegar a ninguna parte. 


Otras fotos, otros textos en el blog de Inma

lunes, 31 de enero de 2022

CONVOCATORIA DEL 3 DE FEBRERO: PRIMAVERAS

 


Amigos Autores:

"La primavera, la sangre altera..." ¿Cuántas veces hemos escuchado o leído este refrán? Ya sé que  todavía es muy pronto y de cualquier manera no vamos a la par por ambos lados del gran charco... Vaya problema para un tema centrado en las estaciones.

Sin embargo, hoy quisiera que nos contéis algo de la primavera de la vida, esa que se sitúa entre infancia y adolescencia, y que a veces alcanza nuestra vida de adultos con deroches de fuerza y alegría, la que revivimos de la mano de hijos y nietos cuyas miradas inocentes y asombradas nos devuelven parte de la inocencia nuestra.

¿Cómo fue vuestro despertar de aquellos años? ¿Os sentiste inmortales, felices y fantásticos? ¿O empequeñecidos por reglas y prohibiciones? ¿Hubo comprensión por vuestros excesos verbales y meteduras de patas? 

Contad alguna anécdota o una situación familiar, el reflejo de la vida pública en vuestro mundo infantil...

Espero vuestros relatos!

Un abrazo ya no tan juvenil pero de todo corazón,

Dorotea

P.D. Casi sobra añadir lo del miércoles al sábado y las 350 palabras, pero por si acaso...


Bienvenidos a la primavera ¿eterna?


CHARLY


JOSÉ LUIS ASENSI


RODOLFO


CAMPIRELA


MARÍA


LUZ


MOLI DEL CANYER


CHANTE NOIR


GINEBRA BLONDE


SYLVIA


BERTA


NOELIA CANO


NEOGÉMINIS


ROSANA


GUSTAB































sábado, 8 de enero de 2022

LA MONEDA DE MELCHOR

 




LA MONEDA DE MELCHOR


"Su majestad, repitamos la tabla del tres. Su padre está enojado porque no estamos avanzando en los estudios."

El príncipe Melchor, sabiéndose el favorito de su padre, se rió y saltó por la ventana más próxima al jardín dejando en el suelo un reguero de monedas de oro que eran sus juguetes preferidos. El profesor le siguió recogiendo las monedas porque por las tardes, después de las clases de matemáticas, tenía que devolverlas al Rey, su señor, quien solía contarlas una por una...


"Aquí falta una", dijo aquella tarde el rey, y su voz fue como el trueno del verano. Mandó encerrar en la mazmorra más oscura al tutor de su hijo y se sentó en la mesa para esperar a que el príncipe Melchor viniera a cenar.


"Aquí falta alguien", dijo Melchor al ver que no estaba su tutor. "Y pronto le faltará su cabeza", rugió el Rey padre, "ha perdido una de las 50 monedas de estrella que le doy cada mañana para tus clases de matemáticas. O me la devuelve o morirá. ¿Tú no sabrás nada sobre el asunto?" y su voz resonaba como el trueno del otoño.


Asustado, Melchor negó con la cabeza y cenaron en silencio. Aquella noche, el príncipe buscó la moneda en todos los recovecos del palacio, recorrió el camino por el que se escapó de la clase de matemáticas, se adentró en los extensos jardines y finalmente llegó al borde del desierto y se sentó en una de las dunas de arena.


Justo antes de quedarse dormido, con los ojos entrecerrados ya por el sueño, vio brillar en lo alto del firmamento una gran estrella. Se acordó de repente de haber lanzado la moneda a ver qué altura alcanzaría y cuando no la encontraba, había ido a practicar el tiro con arco hasta la hora de cenar.


Sumido en un profundo sueño se vio a si mismo de adulto atravesando el desierto, subiendo montañas escarpadas y bajando por llanuras pedregosas.  Mientras buscaba la moneda perdida, envejecía y se convertía en un anciano. Cada noche observaba el cielo y siempre le parecía ver brillar la estrella a lo lejos.


Con el pelo blanco y la vista cansada, llegó a un oasis donde dos reyes ricamente vestidos estaban descansando. Le invitaron a compartir su cena y le contaron que venían siguiendo una estrella que les llevaría al lugar de nacimiento del salvador del mundo.


Mientras Melchor a su vez contaba su historia, lágrimas amargas brotaron de sus ojos porque sentía que su mayor deseo era acompañar a los dos Magos de Oriente para dar la bienvenida al Rey de Reyes. No obstante su deber era encontrar la moneda y regresar para salvar a su tutor.


"¡Acompáñanos," le dijeron, "estamos muy cerca! Después te ayudaremos a buscar tu moneda."


En silencio los tres miraron al firmamento y sucedió que la estrella se hizo cada vez más grande y se fue acercando hasta quedarse parada encima del oasis. Una gran luz se desprendió de la estrella y una moneda cayó a los pies de Melchor quien la recogió con un grito de alegría.


Los animales del oasis se arremolinaron alrededor de una sencilla tienda donde acababa de nacer un niño que iba a cambiar y salvar el mundo. Los reyes y el príncipe Melchor lo adoraron y sintieron una paz como no la habían conocido nunca.


A la mañana siguiente Melchor comenzó el viaje de regreso y a medida que iba avanzando se sentía rejuvenecer, sus canas oscurecieron y poco a poco se convertía en el joven príncipe que había salido en búsqueda de la moneda. 


Abrió los ojos sentado en la misma duna cerca del palacio y cuando entró corriendo al dormitorio de su padre para entregarle la moneda, este estaba desayunando churros con chocolate en compañía del tutor porque a medianoche el gato del Rey se había cansado de jugar con la moneda de oro y se lo había puesto sobre la almohada.


Melchor contó su fantástico viaje, que fue un sueño ¿o no? Y cuando enseñó a su padre y al tutor la moneda caida del firmamento, vieron que mostraba un pesebre con un niño recién nacido. Fue para siempre el tesoro más apreciado de la familia del Rey, padre de Melchor.


domingo, 2 de enero de 2022

CONVOCATORIA DEL 6 de Enero: LOS REYES MAGOS MUY DE CERCAS

 


(Foto de Internet)


¡Feliz Año Nuevo, jueveros! Lo habéis adivinado ya? Esta semana el tema va de REYES, de los tres Reyes Magos que siguen siendo TRES por mucho que se empeñen en hablar de un cuarto que se perdió en el desierto...

Amigos, compañeras y colleguites... jeje... los Reyes Magos deben tener un pasado bien interesante y os pido que nos lo contéis: a modo de sugerencia podría ser la infancia del príncipe moreno Melchor que jugaba con monedas de oro mientras su tutor intentaba enseñarle matemáticas; lo del pelirrojo Baltasar que se empeñaba en cuidar animales hasta fugarse montado en camello siguiendo una estrella que le llevaría a Belén. Caspar era un rubio muy guapo quien rechazado por su amada por tener algo de caspa, se tomó un año sabático durante el cual se hizo amigo de los otros dos.

No os cortéis y dejad volar la imaginación. A lo mejor detrás de los Reyes Magos hay una historia de ciencia ficción con viaje a través del tiempo... 

Enviad los cuentos de no mucho más de 350 palabras entre miércoles y viernes y dejad que todos disfrutemos de ellos. 


Un abrazo (el primero de 2022)

Dorotea



SE INICIA EL DESFILE:

JOSÉ LUIS ASENSI

BERTA

LUZ

MARIA JOSE MORENO

GABILIANTE

GUSTAB

ESTHER

ALBADA DOS

DOROTEA



8, Reyes y Reinas, 8

me han acompañado y les doy las gracias a cada uno y a todos los que han leido nuestros cuentos. Hasta pronto!!

El testigo se pasa a MOLI DEL CANYER.

Un beso

Dorotea











jueves, 18 de noviembre de 2021

EL RETORNO



 EL RETORNO

Allí delante de mí está el jardín de mi juventud. Los árboles han crecido pero no tanto como esperaba e imaginaba en los incontables meses que pasé en el hospital militar. Los colores otoñales de los castaños resaltan ante los muros ennegrecidos de la granja; desde el interior se escucha como siempre el rumiar de las vacas. ¿Se escucha o no? ¿O es el viento que barre de un lado a otro la alfombra de hojas amarillas?

El conductor baja a mi compañero de la ambulancia y coloca su silla a mi lado. Tiene la cabeza envuelta en vendajes que solo dejan ver sus ojos y la boca. Intento llevarme mi mano a la cara para comprobar que mi piel está al descubierto y que percibe el fresco de la tarde. No puedo, al igual que hay muchas otras cosas que no podré volver a hacer jamás.

En la granja se encienden luces; una puerta se abre y sale ¿mi madre? Mantengo la ilusión hasta que la mujer se acerca demasiado y me saluda. Igual que ella me resulta extraña, también yo soy un desconocido para ella, otro paciente más que viene a recuperarse de las heridas de una guerra que nunca fue suya. Su voz es fuerte como la mano que agarra el asa de la silla de ruedas y me empuja por una rampa que antes no hubo. Me sube hasta la puerta de entrada y se da media vuelta hacia el otro cuidador. Hablan de nosotros como si no estuviéramos delante pero lo hacen sin ánimo de ofender probablemente porque yo no he  respondido a las preguntas que me hicieron en la ambulancia, ni el compañero tampoco. Traspasamos la puerta y veo que el hall ha cambiado mucho: hay lámparas cegadoras, muebles blancos y cromados y olor a desinfectante.

Unas horas después, ya en la cama de un cuarto que va a ser el mío durante la rehabilitación, entra la misma mujer con una carpeta llena de documentos.

-Qué curioso-, dice, -en el formulario de admisión pone que naciste aquí.  Que te alistaste voluntario y quedaste en este estado debido a un error médico.

No contesto. ¿De qué servirían mis explicaciones? He descartado hace tiempo la rebeldía ante mi destino y ya apenas me asusta la visión de un futuro que no puede ofrecerme nada.

-¿Puede abrir la ventana?- Casi no reconozco mi propia voz por no usarla.

Ella asiente y abre la ventana antes de salir del cuarto. Los pájaros nocturnos de siempre llaman a su bandada; me quedo dormido casi en seguida pero las pesadillas continúan acompañándome.


Volver al blog mío donde os esperan cuentos maravillosos.


Gracias a todos y todas por sus comentarios. Me he sentido mejor comprendida que nunca. Y perdonadme si a veces no comento vuestros relatos. Os leo siempre pero muchas veces me falta tiempo para escribir los comentarios que os merecéis. Un beso