martes 15 de junio de 2010

LOS GIGANTES DUERMEN EN ANTEQUERA


Se tumbó formando con su cuerpo unos montes en medio del valle. Apartó rocas y montículos para apoyar su cabeza sobre un bosque que cedió con estrépito. Mirando el techo del cielo, a veces tan bajo, inalcanzable en otros momentos, se acomodó mientras su mano buscaba la mujer que hacía siglos no se movía y cuya silueta –disimulada por viñas, olivos y pinos– había perdido nitidez. Durante unos instantes a su medida, volvió a experimentar la felicidad ilimitada que antes, mucho antes de que el mundo desapareciera tras sus párpados, compartía con ella: sus andanzas a través de la llanura, el descanso entre montañas, el frescor de lluvia absorbida de las mismas nubes…

11 comentarios:

De cenizas dijo...

El paisaje tiene vida, tus palabras lo demuestran.


besos

gustavo dijo...

en un mment0 dad0...quiza un dia...quisiera ser un giganteeee...
medi0 bes0, d0rtea.

Noticias Aprensadas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
XoseAntón dijo...

¡Qué hermosa descripción!, para convertir la imagen en una historia La foto se la merece. Enhorabuena.

Bikiño

Ardilla Roja dijo...

Precioso micro para la peña de los enamorados.

Un abrazo, Dorotea

Neogeminis dijo...

Ese gigante dormido recuerda aquel tiempo con nostalgia...sin dudas...


Un abrazo.

mar dijo...

Impresionante foto, y precioso relato en relación a ella
Un beso de Mar

Paseo por las nubes dijo...

Ya tenía ganas de que sacaras a la luz esta hermosura; tú, que permaneces atenta a todo lo que encierra una historia. En este caso, la peña de los enamorados de Antequera, aprovechó tu mirada para confiarte su más preciado secreto.
¡Enhorabuena por el micro y la foto!

Susana dijo...

Qué maravilloso micro, Dorotea.

Eres estupenda.

Un besote.

MAR SOLANA dijo...

Hola, Dorotea:

Vengo del blog de Ardi para conocerte y me encuentro con esta sublime descripción...

Soy otra compi del entrañable Desván ;)

Un abrazo.

Dorotea dijo...

Gracias a todas y todos por vuestra visita y los comentarios.
Un abrazo,
Dorotea